Si te lo puedes ahorrar, no escribas una novela

Si te lo puedes ahorrar, no escribas una novela

Si te lo puedes ahorrar, no escribas una novela. Perderás pelo, uñas y amigos. Piensa que si invirtieses el tiempo y energía que pide una novela en tu entorno más inmediato, la sociedad, indudablemente, mejoraría substancialmente.

Ahora bien, si estás rondando esta página debe ser porque intuyes que no te lo podrás ahorrar. Puede que incluso ya hayas decidido que, a pesar de todo, consideras imperativo, necesario o inevitable que tu novela pase de la nebulosa de ideas a la materialidad de las palabras. No nos enfanguemos en el por qué, pensemos en el cómo. Para hacer este salto al vacío necesitarás toda la ayuda posible. Hacer este salto de manera conjunta puede ser una de les decisiones más sabias que acabes tomando nunca (en relación a la escritura, claro). Porque lo que buscaremos en estas sesiones de terapia grupal no es superar un mal, sino perpetuarlo. Tomar la decisión de comenzar una novela y, después, habitarla durante el tiempo que haga falta, comporta vivir en un estado de duda constante. No podemos aprender a erradicar la duda, porque cuando nos despertemos, la duda seguirá allí. Lo que sí que podemos aprender es a no desesperar, que la duda no nos paralice y nos haga desistir. Dentro de la duda hay atajos y vías muertas: conocerlas puede ser una buena manera de empezar.

Si te lo puedes ahorrar, no escribas una novela; si no te lo puedes ahorrar, has encontrado tu lugar.

Albert Pijuan es profesor de Novela. Puedes ver su curso aquí.