Inteligencia emocional en el aula: escritura expresiva

24 DE DICIEMBRE DE 2019 | 22 Visualizaciones

La escritura que nos mueve. La escritura expresiva en el aula

“¿Qué difícil es, ¿verdad? Y qué valiente fuiste…

El momento más feliz del día ha sido… Así empezó la oración que tenías que seguir, quizá podías haber acabado la oración con hechos banales del día a día, con «El momento más feliz es cuando estoy en el patio…» Esto era lo más fácil, para ti y para todos, pero decidiste remover tu interior y dejar por escrito eso que sentías; quizá porque estabas cansado de esconderlo, de que los pasillos del instituto fuesen terroríficos durante tu día a día…”

En el fragmento que acabáis de leer, un profesor relata una de sus experiencias con la escritura expresiva en el aula. La honestidad y la apertura de una persona que muestra sus emociones no solo transforma su propio momento, sino el de todos los que están a su alrededor. Cuando el alumno en cuestión compartió su escrito no solo venció uno de sus miedos, también conmovió y movió al profesor y al grupo entero. La cohesión de grupo que surgió de ese instante acompañó al grupo durante todo el año escolar.

Un momento como este hace que el alumnado sienta que la escuela es un espacio que puede acoger su crecimiento, un lugar en el que hay tiempo para escuchar los dolores y las alegrías que este crecimiento comporta. Si queremos que el alumnado se sienta vinculado al instituto, es fundamental que no solo lo viva como un lugar al que va para recibir aquello que los adultos consideran que tiene que saber.

Cada vez entendemos mejor que el alumnado no es una colección de contenedores ni mas ni menos grandes en los cuales abocamos el conocimiento. Sabemos que los estados emocionales y las creencias del alumnado (estas personas que todavía están cogiendo forma) determinan cómo y qué aprenderán. Muy a menudo vemos estas emociones y creencias como traidoras, saboteadoras de la persona que podríamos ser, cuando realmente son puertas abiertas al desarrollo personal si tenemos el valor de abrirlas.

Si el alumnado puede expresar lo que está pasando en su vida, qué está sintiendo y con qué problemas se está encontrando, es capaz de ver con más claridad qué le motiva y qué hace que tropiece, qué necesita y cómo ha avanzado. Este autoconocimiento es la clave en los procesos de aprendizaje y de empoderamiento, que son precisamente objetivos fundamentales de la educación.

La escritura expresiva es una de las herramientas que permite crear este espacio de escucha propia y de reflexión. Es diferente a otras actividades de expresión escrita porque deja a un lado (temporalmente) las exigencias formales y gramaticales para eliminar todas las posibles barreras entre aquello que necesita expresarse y la escritura. Así se facilita, por un lado, una escritura auténtica y personal y, por otro, la actividad a aquellos para los que la escritura es un reto.

La escritura expresiva también atiende al proceso, es decir, a aquello que pasa cuando escribimos, cuando leemos o cuando compartimos nuestros textos. Por este motivo, para esta disciplina, ninguno es mejor o peor o más o menos bonito. Cada texto esconde un aprendizaje, una sensación o un descubrimiento que son el objeto de este tipo de escritura. Este es el material precioso que hace que un grupo vea al/la autor/a de otra manera, que lo/la conozca en profundidad y se deje conmover.

Cabe mencionar que el/la docente no es ningún observador neutro y se hallará inmerso como participante en una actividad que siempre genera un proceso de grupo. Por este motivo, llevar una escritura personal al aula no solo requiere valentía a los alumnos. Por parte del profesorado también requiere una actitud de apertura, de escucha sin prejuicios, y la voluntad de dejar que aquello que ha escrito el alumno les toque (es precisamente aquello lo que ha supuesto un antes y un después para los docentes que se han atrevido).

 

“Fuiste tan valiente cuando me contestaste y me dijiste que querías compartir tu texto… Una vez acabaste de leerlo, te sentiste bien, lo vi en tus ojos, tú temblabas, parecía que estabas compartiendo tus miedos o tus secretos más ocultos, pero aquel momento fue mágico. Tania te abrazó, y después Sara y, posteriormente, todos los compañeros y compañeras empezaron a aplaudirte. Y sonreíste. Y lloraste. Y yo por dentro lloré contigo, porque sentí que habías sido más valiente que yo. Yo a tu edad jamás hubiese sido capaz; pero tú sí. Y todas tus compañeras y compañeros te apoyaron y aplaudieron. Aplaudieron tu proceso, tu autoconocimiento. Tu ansiedad te mataba día a día; pero por fin la dejaste ir. Y ellas y ellos sabían que era difícil para ti.”

Ingrid Van Gerven, profesora d’Inteligencia emocional en el aula.

El miércoles 22 de enero a las 18.30 h daré una charla en el Laboratori de Lletres para explicaros más sobre la escritura expresiva en el aula y cómo puede ayudar a fomentar el autoconocimiento y la inteligencia emocional del alumnado.

La entrada a la charla es libre, os podéis inscribir enviando un correo a cursos@laboratoridelletres.com con el asunto»INTELIGENCIA EMOCIONAL«.