7 motivos para escribir a mano

16 DE JUNIO DE 2016 | 686

Atrás quedaron aquellos tiempos en los que una pluma estilográfica era un buen regalo y tener la caligrafía perfecta una gran virtud. Hoy en día ya solo escriben a mano los más románticos, y es que ¿para qué seguir haciéndolo si podemos utilizar el ordenador?

1. Se retiene mejor la información: es un clásico. Todo el mundo ha escuchado eso de yo tomo los apuntes a mano porque así se me quedan. Y no es ninguna tontería: al pensar en las letras y tardar más en escribirlas, el contenido se inserta poco a poco en el cerebro. Además, es fácil que cada línea sea diferente, que no quede un resultado uniforme. Y en la variedad está el gusto, porque expertos de la Universidad de Indiana demostraron que esta variabilidad ayuda a aprender.

2. Desarrolla nuestra capacidad de síntesis: escribir a mano es cansado, y por tanto –a  no ser que seamos especialmente trabajadores–, preferiremos ahorrarnos esfuerzos y resumir la información, en vez de escribir detalles innecesarios. También buscamos otras formas de plasmar rápidamente aquello que queremos decir, mediante esquemas o mapas conceptuales. Esto implica pensar, hacer trabajar la mente y a la vez mantenerla joven.

3. Evita los estímulos externos: no nos engañemos, un ordenador con Internet es una tentación permanente, y muy a menudo acabamos consultando nuestro correo electrónico, Twitter o Facebook cuando queremos concentrarnos en trabajar o en escribir. Delante de una hoja nos aseguramos que esto no pasa, aunque siempre existe la posibilidad de encantarse mirando las musarañas o dibujando.

4. No es perjudicial para la vista: los científicos no se ponen de acuerdo en lo referente al daño que nos hacen las pantallas LED, pero algunos aseguran que la luz que desprenden puede ser, a la larga, perjudicial para la retina. Quizás más vale curarse en salud y escoger la opción que sabemos que no es perjudicial para nuestra vista.

5. Activa más regiones del cerebro: la escritura manual activa a la vez la función motora –al mover el brazo y la mano–, la visual y la cognitiva. Ponemos en práctica lo que se llama manipulación manual fina, que es la capacidad de manejar cosas pequeñas con nuestros dedos. “La red neuronal que controla esta capacidad se solapa con la del lenguaje, y por tanto, escribiendo a mano aprendemos a hablar mejor que tecleando en un ordenador”, asegura David Bueno, doctor en Biología e investigador en Genética en la Universidad de Barcelona.

6. Nos volvemos más organizados: cuando escribimos a mano podemos tachar, está claro, pero solemos procurar que la hoja quede lo más pulcra posible. Esto nos hace más reflexivos –nos obliga a pensar antes de escribir– y organizados –nos forzamos a estructurar el conocimiento, de manera que se entienda con facilidad–.

7. Mejoramos la ortografía: cada vez hacemos más faltas de ortografía y el hecho de escribir en ordenadores tiene mucho que ver. Como los ordenadores tienen correctores, no solemos fijarnos en las faltas; al fin y al cabo, desaparecerán solas. Al escribir sobre papel, en cambio, prestamos más atención a la ortografía, pues los errores quedaran escritos, nos demos cuenta o no.